Práctica de Bienvenida
Antes de empezar, tómate un momento para llegar.
No necesitas hacer nada especial.
Solo darte este espacio para ti.
Busca un lugar donde te sientas cómoda.
Puedes crear un ambiente tranquilo:
una luz suave, silencio o una música que te ayude a bajar el ritmo.
Si te apetece, puedes acompañarte con un aroma que te resulte agradable.
Ten cerca una esterilla o una superficie donde puedas tumbarte y moverte con libertad.
Y cuando estés lista, simplemente empieza.
Durante la sesión, no intentes hacerlo perfecto.
Escucha tu cuerpo. Respeta tu respiración.
Y adapta lo que necesites en cada momento.
No hay nada que conseguir. Solo estar aquí.
Estoy aquí para acompañarte.
Clase de 1h.
Cuando termines, tómate unos segundos antes de volver a tu día.
Observa cómo te sientes. Quizá más tranquila. Quizá con más espacio dentro de ti.
A veces los cambios son sutiles, pero están.
Esta práctica no busca que hagas más.
Busca ofrecerte un lugar al que puedas volver.
Porque es en la continuidad donde todo empieza a cambiar.
Si sientes que este espacio es para ti, puedes seguir practicando conmigo.
Cada semana tienes una nueva sesión completa para acompañarte con calma, a tu ritmo.
Sin exigencia.
Sin prisa.
Solo práctica.